Agricultura familiar campesina, indígena y cooperativa

Concebimos la agricultura familiar campesina e Indígena, como la base de la producción sostenible de alimentos destinados a la  soberanía alimentaria, de la gestión ambiental de la tierra y su biodiversidad y de la preservación de la importante herencia sociocultural de las comunidades.

La soberanía alimentaria más que un enfoque, un principio, una visión o un legado construido, es un derecho de los Pueblos Indígenas y campesinos, que hoy en día se  ha convertido en una plataforma aglutinadora  y en una propuesta para la sociedad en su conjunto. La Soberanía alimentaria se refiere a la producción sostenible con valores éticos, a la capacidad de producir lo que se necesita, a la autosuficiencia alimentaria, sana y culturalmente apropiada, a la tenencia y acceso de los recursos tierra y agua, a conservar y construir biodiversidad, al derecho a escoger la tecnología ecológica para producir y escoger los alimentos sanos.  Es reconstruyendo el ser campesino, las culturas y saberes.

También nos referimos a un cooperativismo de la agricultura familiar. El cooperativismo facilita una mejor organización de los agricultores familiares, para: producir de manera colectiva, creación de valor añadido en sus explotaciones, acceso y mayor poder en los mercados, invertir en las capacidades de los agricultores y sus organizaciones, interacción con mercados regionales e internacionales, incidir en políticas públicas. Esto implica que el cooperativismo abre las puertas al encadenamiento de volores que van desde la unidades productivas de base, en las familias; a las unidades productivas especializadas en diferentes rubros por cooperativas y los centros cooperativos regionales, federativos o no,  que constituyen el elemento clave de organización de la oferta local. La acción económica no obstante mantiene su compromiso con el ecosistema en responsabilidad ambiental y social.