En el día internacional de la alimentación, FUNPROCOOP saluda al pueblo y alaga a las familias salvadoreñas productoras de alimentos en el país y el mundo, quienes con su trabajo dotan la base alimentaria, en especial manera a quienes producen con técnicas agroeocológicas y se esfuerzan por mantener un medio ambiente y darnos alimentos sanos.

Debemos asumir, en las ciudades, conciencia sobre el trabajo que hace el campesino e indígena en la producción de alimentos; alentando a dar un precio justo por este tipo de alimentos. Pretendemos que la relación campo-ciudad se consolide por medio de valores solidarios, en la que tengamos mejores condiciones de alimentación para la población.

Tenemos presente el reto que implica para todo el mundo superar la condición de hambre en que viven más de 820 millones de personas, que inicia por hacer de la producción familiar, el principal medio de abastecimiento de alimentos diversificados, para poblaciones del campo.

Felicitamos a las mujeres campesinas e indígenas que desde su práctica en el hogar y en la producción han encontrado maneras creativas para brindar alimentación a sus familias, que se han organizado para la defensa de sus derechos y a aquellas que buscan mayor participación de las mujeres en general. Reconocemos la principal vulneración a derechos de mujeres y niñas cuando los medios de vida naturales agrícolas están amenazados, por lo que unificamos la lucha que reivindican y les acompañamos.

En nuestra práctica campesina e indígena, junto a organizaciones de la Vía Cempesina, hemos logrado avances significativos en materia de producción agroecológica de alimentos, rescate de semillas nativas y protección de los medio de vida naturales.

Por otra parte, el reto que implica el cambio climático, que cada vez vuelve más complicada la producción de alimentos en la región mesoamericana y en otras partes del mundo; por lo que hacemos un llamado a todas la naciones a implementar políticas que reduzcan sustancialmente las emisiones de gases de efecto invernadero. Llamamos al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de El Salvador a mantener su incidencia a nivel internacional junto a los países de Centroamérica, pues somos una de las zonas con mayor impacto negativo del cambio en el clima.

En El Salvador, las organizaciones campesinas e indígenas hacemos esfuerzos por superar la condición de dependencia tecnológica que en el campo juega en la lógica del mercado. Alentamos a las autoridades del Gobierno central a regular el uso indiscriminado de agro tóxicos que contaminan nuestra vida a diario.

Nos unimos a otras voces en el mundo saludando a las organizaciones populares en su práctica por la agricultura de resistencia, por nuestra reexistencia y a las mujeres rurales.